



INTÉRPRETES: Carlota Gaviño y Jose Pablo Polo
CREACIÓN: grumelot
TEXTO: Carlota Gaviño, a partir de El perro del hortelano de Lope de Vega
MÚSICA ORIGINAL: José Pablo Polo
PLÁSTICA: Elisa Sanz
ILUMINACIÓN: Inés de la Iglesia
PRODUCCIÓN: Lorenzo Pappagallo y Ana Mayo
AYUDANTÍA DE DIRECCIÓN: Tania Malvar y Álvaro Málaga
DIRECCIÓN: Iñigo Rodríguez-Claro y Carlota Gaviño

El 1 de junio de 1612, muere en su casa de Madrid Carlos Félix de Vega y Guardo, un niño de 7 años. Algo más de un año después, en agosto de 1613, muere su madre, Juana. Ese mismo otoño, el padre de Carlos y viudo de Juana, escribe una de las comedias románticas más luminosas del repertorio español: El perro del hortelano.
En El perro del hortelano el imposible amor entre Diana, joven Condesa de Belflor, y su secretario Teodoro, se hace posible gracias a la farsa orquestada para convencer al viejo Conde Ludovico de que Teodoro es, en realidad, su hijo perdido, dado por muerto veinte años atrás. Lope desafía a la muerte a través de la ficción y construye un espacio en el que la alegría se impone al sufrimiento.
Amar por ver amar es un espectáculo para una actriz y un músico, en la improbable intersección entre la comedia de amor, el poema elegíaco y el concierto barroco que explora cómo nos enfrentamos al duelo y cómo puede la ficción funcionar como bálsamo para el dolor.
En respuesta a la invitación de LA Escena International Festival of Hispanic Classical Theater de Los Angeles, grumelot construye, a partir de las relaciones entre biografía y ficción en la obra de Lope de Vega, un espectáculo que nace de la necesidad de atravesar la pérdida a través de la creación y celebrar el teatro como espacio para la reparación.
Amar por ver amar (o recuperar lo perdido) se estrenará en septiembre en Los Ángeles y en este momento compartimos un estadio muy inicial después de una residencia de 10 encuentros a lo largo del último mes en la que nuestro objetivo ha sido generar una partitura que enhebre los textos de El perro del hortelano con la experiencia vital de la superación del luto a través de la correspondencia de Lope con el duque de Sessa, de quien fue secretario durante una parte importantísima de su vida.
En la pieza, el espectador se convierte en destinatario de esas cartas que son, en palabras del Fénix, “oración mental a los ausentes” y acompaña a Lope a través de su duelo y del excitante proceso creativo en la escritura de El perro del hortelano. Diana, Teodoro y el resto de personajes de la comedia, trasuntos todos ellos de un modo u otro de su autor, ofrecerán la posibilidad de imaginar un mundo en el que el dolor pueda convertirse en alegría.
que sólo con el bien de tal memoria
toda la pena me trocáis en gloria.